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#thelma_winery

Viñedos en dirección a fachada de Bodegas F. Rubio.

Este mes de marzo de 2020, tuvimos la dicha de celebrar el 15vo aniversario de la vinícola Bodegas F. Rubio y el 6to de su restaurante Parcela 70 en el Valle de Guadalupe. Durante el día, el clima mediterráneo amenizó el evento, incitando a los invitados a disfrutar de sangrías preparadas, una selección de quesos de la región y jamón serrano cortado al momento. Después, proseguimos a realizar un recorrido por la sala de barricas, arropadas por un fondo natural de piedra, y seguimos hacia el área de fermentación, prensado y almacenamiento de botellas, donde el enólogo explicó a detalle los diferentes procesos de cada vino.

Por la noche, el restaurante vestía una decoración especial para esta celebración íntima. Ahí festejamos con una cena maridaje a ciegas. La dinámica consistió en retar la experiencia y el paladar de los asistentes, quienes durante los ocho tiempos de la cena debían identificar qué vino estaban tomando con el platillo en turno, ayudados únicamente por fichas técnicas. La actividad fue divertida e interactiva, y se hizo con el fin de crear una experiencia trascendente que transmitiera la dicha que nos brinda cumplir un año más. Sin embargo, este evento fue solo una forma de conmemorar nuestra historia, pues hemos recorrido un largo camino para llegar a lo que hoy somos.

Todo comenzó hace 19 años con mi padre y fundador de la bodega, Francisco Rubio, y mi madre, Sofía Rangel. Ellos buscaban una propiedad para construir su casa de fin de semana. En ese entonces, Valle de Guadalupe aún era desconocido por muchos; solo había terracería y algunos viñedos. Ya era uno de los lugares turísticos de Ensenada, Baja California, pero también una zona muy tranquila. Fue así que lo decidieron: la ruta del vino era el lugar indicado.

La parcela en un principio era un cerro, pero se adecuó y después se construyó la casa. Ahí plantaron su viñedo. En aquel entonces, el vino mexicano aún no figuraba en el mapa como hoy en día. Así mismo, las vinícolas en el Valle de Guadalupe eran escasas, por lo que la idea de cosechar uva no era para producir vinos y venderlos, sino para intercambiarla por vinos, beberlos y compartirlos con familiares y amigos.

Así pasaron cuatro años desde que se plantaron las primeras cuatro hectáreas de vid. Fue entonces que el Enólogo Alberto Rubio, discípulo de Hugo D’Acosta y con una amplia experiencia a su joven edad, conoció a mi papá y resultaron ser parientes lejanos. Alberto se impresionó por la manera en que había madurado el viñedo, por lo que convenció a mi papá de dejar de vender la uva y mejor comenzar a producir vino. Decidieron emprender un viaje extraordinario: Bodegas F. Rubio.

Se construyó la vinícola e inició el proyecto. Producirían vinos de marca propia, alineándose a la tendencia de consumo de vinos mexicanos a nivel nacional, y sobre todo elaborarían un vino de Baja California, donde se concentraba el 90% de la producción nacional.

En ese entonces, por el año 2005, solo se plantaron cuatro hectáreas: dos de Cabernet Sauvignon, una de Merlot y una de Malbec a un rendimiento de cuatro toneladas por hectárea. La gran mayoría de los productores rondaban entre las ocho y diez toneladas por hectárea.

Fue así que entramos en esta historia mis hermanos Alex Rubio, chef del restaurante cuya pasión por diseñar platillos nace de su amor por el buen comer; Jessica Rubio, directora con gran visión de estructuración y planeación; y yo Francisco Rubio, director comercial, abogado de profesión pero vendedor de vinos por pasión. De la mano de nuestros padres decidimos entrar al negocio de la vid para producir vinos de calidad, justo como nos gusta consumirlos.

En ese tiempo, solo se producían tres etiquetas iniciales de vino que eran Herencia, Tempranillo y Herencia Blanco, vendiendo solo en la vinícola y en Tijuana, con una producción de 600 cajas. La filosofía siempre fue obtener una producción limitada de uva por hectárea para obtener mayor concentración de jugos.

Con la maduración de nuestros viñedos, equipamiento de la más alta tecnología y pasión por la elaboración de vinos mexicanos y de Baja California, hemos logrado producir vinos complejos con colores vivos que evolucionan en la copa, son fáciles de abordar para amenizarlos con todo tipo de alimento y cuentan una historia a través de sus aromas mientras abrazan los paladares.

Actualmente producimos 3,200 cajas de vino y tenemos la intención de llegar a las 5,000. Contamos con nueve etiquetas diferentes y se acaban de embotellar dos reservas en formatos magnum, todo bajo la misma filosofía de la primera botella que se produjo. A pesar de nuestro crecimiento, mantendremos la misma visión para seguir cautivando paladares con nuestras uvas.

Nuestro viñedo cuenta con trece hectáreas plantadas y hacemos el mejor uso de los insumos para tener los mejores viñedos. Contamos con área para degustar vino, el restaurante Parcela 70, terraza para bodas con vista panorámica, club de vino, venta en línea y enoturismo.

 

Hoy en día nuestros vinos ya se encuentran en ocho estados de la República Mexicana y en cinco de Estados Unidos; nos enorgullece que los vinos de México tengan participación en el extranjero. Como lo dije antes, ha sido un camino largo. Este 2020 celebramos seis años de nuestro restaurante, Parcela 70, pero quince de los inicios de Bodegas F. Rubio.

Seguiremos compartiendo los logros a través de los años, las historias detrás de cada botella y la dicha de compartir una copa de vino con las personas que nos rodean. Te invito a seguir conociendo más sobre nosotros en este blog, a disfrutar de nuestros vinos y a ser parte de nuestro recorrido por muchos años más.

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